Patrimonio y Turismo Industrial en Andalucía Oriental

Elementos de minería, industria, ferrocarriles y antiguas azucareras de Almería, Granada y Jaén

ESTACIONES DE LINARES


La privilegiada ubicación geográfica de Linares permitió que la ciudad fuera el punto de encuentro de líneas ferroviarias de muy diverso origen, llegando a operar hasta 3 diferentes ferrocarriles de vía ancha y uno de vía estrecha. El carácter de empresas privadas de las compañías que conformaron en su origen el sistema ferroviario español llevaba consigo que cada una de ellas hubiera de contar con sus propias instalaciones (estaciones, talleres, cocherones...) y material rodante, si bien las vías permitían su interconexión. Pocas ciudades de España pueden presumir de haber contado en pleno casco urbano con 3 estaciones término, además de la tupida malla de tranvías y ferrocarriles de vía estrecha. Sin embargo, solo dos de estos edificios han sobrevivido al paso del tiempo, si bien con suerte muy desigual. Del tercero, la estación de la Compañía de Ferrocarriles Andaluces (Linares-Zarzuela), no ha quedado rastro alguno. De hecho, toda la línea de la que formaba parte (Linares-Espeluy-Jaén-Córdoba) quedó tiempo atrás fuera de servicio, a excepción del Espeluy-Jaén. No obstante, el sub-tramo Jaén-Campo Real constituye la Vía Verde del Aceite, la única totalmente acondicionada de la provincia. Además, anexa a la desaparecida estación partía la línea de ferrocarril de vía estrecha a La Carolina (“Compañía del Ferrocarril de Linares a La Carolina y Prolongaciones”). La joya del patrimonio industrial linarense es la Estación de Madrid, de la compañía M.Z.A., situada en el emblemático Paseo de Linarejos. El actual edificio es una bellísima construcción que data de los felices años 20, en sustitución de la primitiva estación de finales de los años 70 del siglo XIX.

Estación de Madrid, por el lado de las vías
Punto final del ramal de 9 kilómetros que partía de la estación de Vadollano, en plena línea Alcázar-Córdoba, la estación era al mismo tiempo el punto de partida de otro ramal que unía varias explotaciones mineras, circunvalando el norte de Linares. Ambos ramales dejaron de prestar servicio el 31 de diciembre de 1984, junto a muchas otras líneas deficitarias de toda España, convirtiéndose el cierre en definitivo al no acceder la Comunidad Autónoma a sufragar el déficit de explotación. En los años siguientes, la Estación sufrió un acelerado proceso de deterioro, muestra de la escasa sensibilidad existente hacia el patrimonio industrial, si bien finalmente imperó la cordura y se acordó destinar el edificio a uso municipal, albergando el Área de Desarrollo Sostenible tras su rehabilitación por una Escuela Taller. Hay que decir que se han respetado cuidadosamente todos los detalles, desde las antiguas taquillas del interior del edificio hasta los logotipos de MZA en los pilares de la marquesina. La antigua playa de vías (que permanecen enterradas bajo una gruesa capa de tierra) sirve en la actualidad de recinto ferial, presentando un lamentable aspecto de suciedad y descuido, con abundantes restos de "botellones".

Estación de Almería, antes de su rehabilitación
Estribo del puente del ramal de Linares Baeza al pueblo
Sin embargo, del mismo modo que desde varias instancias se reclama para la centenaria Estación del ferrocarril de la ciudad de Almería su habilitación como Museo de la Minería y el Ferrocarril, entendemos que en Linares podría hacerse otro tanto con la Estación del Paseo de Linarejos, consiguiendo conjugar la utilidad presente con el recuerdo de sus legendarios orígenes. El segundo gran elemento del patrimonio ferroviario en el casco urbano de Linares es la Estación de la Compañía del Sur, en el barrio de San José, más conocida como la "Estación de Almería". Para la compañía ferroviaria, el objetivo prioritario era la conexión con la vía de M.Z.A., la cual tenía lugar en el nudo de Linares-Baeza desde 1899, realizando transbordo los viajeros que, procedentes de Almería (y, más tarde, de Granada), se dirigían a Madrid. Sin embargo, en la concesión administrativa figuraba la obligación de culminar la línea en el casco urbano de Linares. Para ello, "Sur" hubo de construir un ramal de 5 kilómetros, con una pendiente terrorífica para la explotación ferroviaria, y de muy dudosa rentabilidad, quedando culminado en 1904. Dado que la Compañía del Sur tenía asignadas las vías del lado Este de la Estación de Linares-Baeza, para dirigirse hacia Linares-San José había de cruzar las vías de M.Z.A., construyendose un puente metálico que llegó a ser utilizado para la descarga de minerales, y del que en la actualidad no queda rastro, pudiendo verse solamente sus estribos. Sufriendo la competencia de una de las líneas de tranvías urbanos, el ramal hubo de ser cerrado en los años cincuenta. El trazado ofrece hoy en día la posibilidad de ser recorrido a pie o en bicicleta, siendo preferible afrontarlo en el sentido Linares-San José a Linares-Baeza, por la fuerte pendiente. A diferencia de lo ocurrido con la Estación de Madrid, la de San José no ha conseguido tocar la fibra sensible de los políticos o las fuerzas vivas, y hoy día ofrece un panorama desolador de ruinas y destrucción, quedando a duras penas en pie la fachada y unos pocos tabiques. La fuerte presión urbanística del entorno hace prever que acabará sucumbiendo a la especulación, y dentro de unos pocos años solo quedará de ella el recuerdo. Ninguna razón objetiva ni subjetiva en cuanto a estética o valor histórico puede emplearse para justificar el diferente trato sufrido por ambas Estaciones. Linares San José debe ser restaurada, o al menos salvada de su derrumbe, y el trazado del ramal a Linares-Baeza convertido en vía verde. De otro modo, estaríamos ante una nueva e irreparable pérdida de una parte de nuestro pasado.